Si se van a marchitar, queda mi amor de consuelo.
Sabrás entender que es el mayor de los consuelos,
que no es polvo y que si fuese tierra sería una fértil.
Que aunque el cemento y la ciudad opaquen este querer
haría lo imposible por agrietar, así como lo hace el corazón
para respirar, para crecer, para florecer.
El mío es un ejercicio de Botánica Sistématica:
observar, sentir, recolectar y anotar.
Cada pedazo, cada pétalo lo construí,
cada tallo lo ví crecer y desanudarse desde el pecho.
Y si fuese suficiente hoy te lo ofrezco,
pero no lo quiero arrancar.
Ya sabes mi amor que toca cara a cara.




